Capítulo 135 EL PESO DE LOS AÑOS.

Nos separamos apenas un milímetro, lo estrictamente necesario para que nuestros pulmones no colapsaran por falta de oxígeno. Alexander no me bajó al suelo. Mantuvo su frente apoyada contra la mía, respirando de forma pesada y entrecortada.

Lentamente, sus manos subieron desde mi espalda hasta mi ro...

Inicia sesión y continúa leyendo