Capítulo 141 EL UMBRAL DEL PÁNICO.

El sendero de losas de piedra que cruzaba el césped delantero medía exactamente ocho metros. Yo había recorrido ese tramo miles de veces a lo largo de mi vida. Tardaba diez segundos en llegar desde la acera hasta los escalones del porche.

Esa noche, la caminata pareció durar una hora.

Con cada pas...

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