Capítulo 32 32

—¿Acreedor?

Tomás empujó la carpeta hacia mí.

Máximo no se sentó.

—Papá, basta.

—No. Ya la metiste demasiado adentro de esto para seguir contándole solo lo que te conviene.

Miré a Máximo.

—Quiero escucharlo.

Su mandíbula se tensó.

—Tu padre me debía dinero.

—¿Cuánto?

—Doce mil dólares.

Me reí una ve...

Inicia sesión y continúa leyendo