Capítulo 104 La súplica de Rosa

Sylvia regresó a su escritorio y vertió el té que se había enfriado por completo. Solo entonces las quemaduras en sus dedos empezaron a doler con un dolor retardado.

Abrió el grifo, dejando correr agua fría sobre el dorso de su mano una y otra vez, tratando de lavar también el frío persistente en s...

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