Capítulo 137 El regalo de Carl

Sylvia subió al coche, y este comenzó a moverse suavemente.

—Tienes agallas, te lo reconozco —Carl giró la cabeza para mirarla. El odio loco en esos ojos obsesivos había desaparecido.

Sylvia no le prestó atención y simplemente cerró los ojos para descansar.

El coche aceleró y finalmente se detuvo...

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