Capítulo 34 Peticiones de ambos

Me quedo inmóvil.

Durante unos segundos, lo único que escucho es el mar golpeando contra la costa. Las aves despertando con sus cantos. 

—¿Eso es todo? —digo sin más. 

El gran Ferit alza una ceja.

—¿Perdón?

—Me hizo venir a estas horas para decirme que debo acostarme con su hijo y después asegu...

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