Capítulo 36 Me perteneciste. Te controlé

—¿Vienes hasta mi habitación… cuando yo ya fui a verte? —Frunce el ceño—. Vienes a matarme, ¿no? 

Le enseño las manos limpias, sin ningún arma, solamente lo que escuché. 

—Aún no. —Bajo la cabeza, sin saber qué más decir—. Me perdí, eso es todo. 

—Ya veo… —No se escucha muy convencido. 

Mientras...

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