Capítulo 55 Un buen respiro antes de la tragedia

Ya es el día siguiente cuando, finalmente, podemos descansar. No sé cuántas veces nos acariciamos, nos estudiamos el uno al otro y nos besamos como si no tuviéramos que respirar. 

No llegó a más, pero, aún así, Serhan me dio una pastilla y un vaso de agua.

—Por si acaso —dice. 

—Pensé que querías...

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