Capítulo 35 No sé qué hacer

Entro a la casa sintiendo los labios aún hormigueando y el pecho apretado.

Alexander no ha dicho nada más. Solo se fue diciendo un simple "buenas noches" sin siquiera querer mirarme.

Con la cabeza hecha un caos, cierro la puerta con más fuerza de la necesaria y me quito los tacones en el recibidor. ...

Inicia sesión y continúa leyendo