Capítulo 184 El multimillonario agarra su arma

—¿Qué hombre? —preguntó Tristan.

—No lo vi —dijo Elias, ajeno al cambio en la habitación—. Pero me dio un regalo. ¿Puedo comerme mi oso ahora?

—Sí —dije. La voz me tembló. Me aclaré la garganta y lo intenté de nuevo—. Sí, bebé. Siéntate en la isla. Come tu comida.

Elias dejó el avión impecable so...

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