Capítulo 18 18

—Que estoy empezando a pensar en pedírtelo otra vez.

Matías dejó de mover el pulgar sobre mi mano.

—Eso suena grave.

—Muchísimo.

—Podemos llamar a Lucía.

—A esta hora te mata.

—Entonces tendremos que resolverlo solos.

—Qué conveniente.

Seguíamos acostados frente a frente, separados por menos espacio...

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