Capítulo 25 CIELO

Mis labios exploraron el rincón delicioso de su cuello, perfumado a lavanda. Era la primera mujer cuyo aroma jamás me aburría. Odiaba a las mujeres que se echaban demasiado perfume. En lugar de impresionarme, solo me daban náuseas. Pero Talia era distinta. Su aroma no me provocaba náuseas en absolut...

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