Capítulo 70 Tus labios y tus gemidos (TALIA)

Cielo llegó quince minutos tarde a recogerme. Bajó del auto y se acercó a mí mientras yo estaba sola, sentada en una banca en el jardín del hotel.

—Vámonos a casa.

—Pensé que no ibas a venir.

No podía verle los ojos porque llevaba unos lentes de sol muy oscuros. Cielo rara vez mostraba expresione...

Inicia sesión y continúa leyendo