Capítulo 33 Lo nuestro era inevitable

Laura se despertó y rodó su mirada hasta su brazo herido que estaba vendado. Dejó salir un bostezo y después volteó a mirar rápidamente hacia la puerta al escuchar que la abrieron. 

—¡Ah…! Ya estás despierta —soltó su madre bastante sonriente—. Preparé el desayuno, arréglate y baja. 

—Sí, ya voy —ac...

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