Capítulo 32 32

Todos los miraban con burla, incluso reían a carcajadas, siempre al pendiente de que el señor Ferreira y su nieto no aparecieran y les culparan del escándalo con ese par de locos.

—¡Guardias!, les ordeno que alejen de mi vista a este par de vividores. —Volvió a pedir, la mujer.

Mientras tanto, Arn...

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