Capítulo 42

LAGO

Mierda. Esta vez dormimos en mi cama. No me importaría despertar así todas las mañanas, con ella en mis brazos, mi verga dura como acero dentro de ella.

Nuestra relación era distinta ahora, mejor. Y me gustaba. Si al principio solo éramos encuentros, a estas alturas ya podríamos haberle puest...

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