Capítulo 95

LAGO

Estaba medio dormida cuando aspiró aire, sintiendo mis dedos deslizándose en su calor. En respuesta, apretó los muslos.

—Abre los muslos y deja que te haga sentir bien—. Mi voz era profunda, mi polla endureciéndose como una vara de pura anticipación.

Cuando por fin se relajó, le rocé el clít...

Inicia sesión y continúa leyendo