Capítulo 97

LAGO

—Dame mi coño.

Le sujeté la cintura y la empujé hacia arriba. Ella obedeció enseguida, se aferró al cabecero y se sentó sobre mi cara.

Estaba empapada, como siempre, y su sabor dulce y jugoso me inundó los sentidos. Inhalé su aroma antes de seguir devorándola. Su clítoris palpitaba mientras ...

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