Capítulo 23 ¿Trato?

Sebastián me observa aún sentado en el borde del escritorio, con los brazos cruzados y esa expresión fría que ya conozco demasiado bien.

—Sí —admite por fin, con una media sonrisa irónica que está diseñada para hacerme retroceder—. Dijiste que me ibas a ayudar.

Asiento, sin apartar la vista de la su...

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