Capítulo 32 ¿Ahora sí me lo van a decir?

Abro los ojos lentamente, e inmediatamente una luz blanca y fría me hace cerrarlos de nuevo.

El movimiento es tan brusco, que hace que un rayo de dolor me atraviese la cabeza.

Preparada, los abro de nuevo. Lo primero que veo es un techo de una habitación que no es la mía, o mejor dicho, la de la cas...

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