Capítulo 37 ¿Me acompañas?

Despierto sintiendo el cuerpo pesado y el olor de Sebastián impregnado en las sábanas.

Entonces me doy cuenta.

No es que su olor este en las sábanas.

Es que yo estoy en sus sábanas.

Y entonces lo noto: él sigue aquí.

Su brazo descansa sobre mi cintura desnuda, su respiración roza mi nuca. Es tan poc...

Inicia sesión y continúa leyendo