Capítulo 40 Yo me encargo

Llego a la casa sintiendo el cuerpo pesado y la mente todavía atrapada en el pasillo del hospital.

Subo directo a mi habitación sin encender más luces de las necesarias. Me quito los zapatos, me dejo caer en el borde de la cama y me quedo mirando la pared. Las palabras del médico regresan una y otra...

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