Capítulo 52 El vínculo advierte

No hubo tiempo para preguntas. Kaelen ya estaba de pie, arrojando las mantas a un lado y recogiendo con movimientos precisos y urgentes cada objeto esencial, las llaves del todoterreno, el arma que guardaba bajo el sofá, el teléfono cifrado, mientras Elara, todavía desorientada por el sueño interrum...

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