Capítulo 22 Capítulo 22: El orgullo herido y la trampa de la tinta

El eco del portazo de Damián todavía flotaba en la atmósfera densa del corral, pero el verdadero estruendo estaba ocurriendo dentro de mi propio pecho. Tenía los nudillos blancos de tanto apretar los puños, y el sabor a bilis y frustración me quemaba la garganta. Sally seguía de pie frente a mí,...

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