Capítulo 23 Capítulo 23: La tormenta de la carne y el trueno de la puerta

El aire en el salón de lectura se había vuelto denso, casi irrespirable, cargado con el calor abrasador de la chimenea y el eco de una pasión que llevábamos semanas ahogando a base de orgullo y reproches. Mis labios seguían atrapados en los de ella, bebiéndome su aliento, devorando cada resquici...

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