Capítulo 25 Capítulo 25: Barro, cenizas y un trato sin alma

La llovizna se había reducido a una bruma fina y persistente que pegaba los mechones de cabello mojado contra mis mejillas, pero el frío de la madrugada ya no lograba congelarme por dentro. Apoyé la espalda contra el poste de madera del corral, con las botas hundidas hasta los tobillos en una me...

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