Capítulo 26 Capítulo 26: El incendio y la ceniza

El eco de mis propias palabras —«Acepto el trato, sin sentimientos, solo sexo»— todavía flotaba en la atmósfera espesa de la alcoba, una mentira tan grande y cínica que rozaba lo blasfemo, pero funcionó como el detonante definitivo para volar por los aires lo poco que quedaba de nuestra cordura....

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