Capítulo 28 Capítulo 28: El fuego que no conoce tregua

Su súplica se quedó suspendida en el aire frío de la cabaña, flotando entre el humo tenue de la estufa de hierro y el crujir constante de la leña. «Hazme olvidar... hazme olvidar todo...»

No hubo espacio para las dudas, ni para las vacilaciones morales, ni para los expedientes polvorientos de m...

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