Capítulo 30 Capítulo 30: El gris que devora el mundo

La claridad del nuevo día se abrió paso a través de los cristales sucios de la pequeña cabaña en la colina, filtrándose como una bruma blanquecina y fría que poco a poco fue desalojando el rojo moribundo de las brasas en la estufa. El calor de la noche anterior, denso, febril y cargado de una urg...

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