Capítulo 6 un completo extraño

Pero era un completo extraño para ella.

—No pasa nada, solo debemos cruzar la calle y vamos a por un café —Fiorella muerde sus labios y termina por asentir con un poco de miedo —. Entonces, vamos…

Aurelio le hace un gesto al portero de la puerta para que trajera el paraguas, el chico corre hacia ellos con la sombrilla abierta, de inmediato el CEO se la pide para ofrecérsela a Fiorella. Ella la toma y avanza hacia el edificio con el paraguas.

En cuanto ambos entraron en el edificio Fiorella sintió un ataque de pánico, y el frío del interior no ayudaba mucho a que se tranquilizara. 

—Subamos, en esta planta hace mucho frío.

Aurelio le mostró el camino que debía tomar así que ella avanzo manteniendo la cabeza baja, sentía las miradas de todos y eso no le gustaba mucho. Fiorella ingresó en un ascensor acompañada por aquel castaño, lo mira de soslayo notando que su ropa estaba húmeda.

—¡Esta mojado también!

—Sí, me he mojado.

Ella no entiende porque ese hombre estaba haciendo eso por ella, no la conocía de nada, hasta se mojó la ropa por ella. Aplana los labios justo cuando la puerta de metal se abre, y es cuando ella fija sus ojos en una pelirroja detrás de un enorme escritorio.

—Se…—se había puesto en pie, pero sus palabras se vieron interrumpidas por algo.

El castaño le impide a su secretaria hablar, y sigue con Fiorella a su oficina. Pero antes de entrar le pide a su asistente una taza de chocolate caliente y algunos bocadillos.

—Puedes sentarte en el sofá si quieres, en esta oficina entraras en calor rápido —ella ve a aquel hombre de pie a su lado y luego toda aquella enorme oficina que siente que se iba a desmayar —. Quítate ese abrigo, traeré una toalla para ti.

Fiorella asiente y empieza a soltar los botones del mismo mientras mira todo a su alrededor. Aquella oficina era muy hermosa y espaciosa, realmente era bonita. Luego mira a aquel castaño, notando que se despoja de su saco, era un hombre muy alto y fornido.

Aurelio se quita el saco para colgarlo, al darse la vuelta ve a Fiorella desprenderse de su abrigo y su mirada rápidamente descendió hasta su vientre. El CEO no lo podía creer, parpadea varias veces mirando fijamente ese pequeño bulto que ella tenía en su cuerpo.

No era posible, Fiorella estaba embarazada.

Traga saliva al percatarse de lo que estaba haciendo, luego levanta la vista para verla a ella. Miraba todo con mucha curiosidad y muy asombrada, era como si nunca hubiera estado en un lugar como ese. El castaño enfoca su mano dándose cuenta de que no existía anillo en su dedo.

Luego vuelve a mirar su vientre, su barriga estaba muy abultada.

—¿Dónde puedo dejar esto? —ella le pregunta sacándolo de su estupefacción.

—Dámelo —responde rápido.

Él lo cuelga justo cuando su secretaria entra con lo que él ordeno, y esta al mirar a Fiorella se paraliza por su vientre abultado.

—Déjalo en la mesa y retirarte, muchas gracias —Fiorella ve a la pelirroja con un poco de vergüenza —. Pedí chocolate caliente, espero que te guste.

En ese instante Fiorella mira la mesa viendo aquel humeante chocolate y aquellos bocadillos, no había comido nada en toda la mañana. Sin embargo, le apenaba mucho demostrar que estaba hambrienta.

—Sí, claro, me gusta.

—¡Ah!, perfecto… 

Aurelio le sirvió una taza con chocolate y algunos bocadillos en un plato, entre tanto ella esperaba de pie al lado del sofá. El CEO estaba un poco nervioso por el estado de esa castaña, no esperaba que estuviera embarazada. 

—Siéntate Fiorella, debes estar agotada.

—Muchas gracias —le dice al recibir el plato.

El CEO se queda sentado en el borde de su escritorio sin saber qué hacer, tenía una mujer embarazada en su oficina, una por la que estuvo pensando por mucho tiempo. ¿Y ahora? La verdad es que tenía muchas preguntas en su cabeza.

Como por ejemplo; si estaba casada, porque le acepto la invitación a un extraño, ¡era posible que no estuviera casada!… pero, ¿y el bebé? Tenía que existir un padre. Mira su vientre disimuladamente.

< Joder, ¿Por qué me parece tan hermosa con ese embarazo?> 

En eso Aurelio se da cuenta de que ella lo estaba mirando fijamente y se irgue un poco.

—Lo siento mucho —Fiorella se sentía un poco nerviosa, aquel hombre la miraba mucho y eso la inquietaba.

—¿Por qué me invito aquí?

—Vi que necesitabas ayuda.

Su respuesta la perturbo por completo, tanto que tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para no irse en llanto. Fiorella baja la mirada para ver su vientre, no era justo que su bebé pasara todas esas calamidades, sentía que no estaba siendo buena madre. 

—Siento mucho si te he incomodado, espero que esto no te cause problemas con tu esposo. Solo quise ayudarte, hace mucho frío afuera —las palabras de aquel sujeto parecían tan sincera.

Pero ya había oído mucho de palabras sinceras, la verdad es que a esas alturas le costaba mucho creer en las palabras de alguien. Si su hermana la trataba como lo hacía, porque no un extraño como él.

—Creo que debo irme —la respuesta de Fiorella hizo que Aurelio se pusiera en pie y mirase por la ventana.

—Comenzó a llover mucho más fuerte, por favor, espera que baje la tormenta.

Fiorella apenas y había probado el chocolate, la verdad es que estaba hambrienta y no estaba segura de cuando volvería a probar algo de comida. Debía quedarse, al menos por el bienestar de su bebé.

—¡No estoy casada! —responde mientras le da un sorbo al chocolate sintiendo que su bebé se lo agradece profundamente.

—Lo siento, no quise ser entrometido.

Aurelio nota como ella come y bebe chocolate con ganas, en ese instante se preguntó si ella se había alimentado correctamente ese día. Aquel pensamiento estrujo su corazón, ¿ella y el bebé no estaban bien?

De pronto se vio preocupado por una mujer que no conocía, y un bebé que no tenía padre.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo