Capítulo 7 una amenaza directa

—No te preocupes.

—¿Seguro que no tendrás problemas con nadie por estar aquí en mi oficina? —Fiorella termina el chocolate, levanta la mirada para ver aquel castaño.

—Muchas gracias por el chocolate.

El corazón de Aurelio dio un vuelco al verla así toda vulnerable y tan necesitada, que los fuertes latidos de su órgano más importante retumbaban su pecho.

—¿Cuántos meses tienes? —Fiorella acaricia su vientre con amor y eso lo nota Aurelio.

—Cuatro meses. 

El CEO mira su vientre con cariño, era muy hermoso verla a ella acariciar su barriga sabiendo que llevaba dentro a un pedacito de persona que crecía poco a poco. La verdad es que se sentía muy conmovido por Fiorella. 

—Debes de estar muy ansiosa por su llegada.

—Lo estoy… —pero también muy asustada pensó, no sabía cómo le iba a hacer para mantener a ese bebé.

—¿Y su padre? ¿Está feliz?

Fiorella entre cierra un poco los ojos al escuchar aquella pregunta, no deseaba recordar al padre de su bebé, era en lo que menos deseaba pensar. 

Pero justo en ese momento fue salvada por la interrupción de un joven moreno con anteojos, en cuanto él la ve a ella y luego al castaño ante ella, el chico palidece.

—Disculpe la interrupción señor Ferretti.

—¿Qué es lo que pasa?

—La reunión ya está pautada para dentro de un minuto —se le había olvidado por completo aquella junta.

—Voy en un minuto.

El chico abandona la oficina, Fiorella lo ve y luego mira al castaño delante de ella.

—Debo ir, prometo regresar en una hora —dice tomando otro saco del mismo color que el anterior, pero este estaba seco —. Volveré pronto, de acuerdo. ¡No te vayas!

Fiorella asiente y lo ve alejarse, así como si nada, y ella se preguntó si de verdad pretendía dejar a una extraña en su oficina por una hora completa.

Y así fue, él se marchó dejándola sola en esa oficina… Fiorella se pone en pie mirando detenidamente aquel lugar, y se cuestiona, ¿qué clase de compañía era esa? Observa todo, pero sin tocar nada.

La joven se detiene frente al escritorio de aquel hombre notando la parte trasera de un marco, asumiendo que era una fotografía… muerde levemente sus labios y llena de curiosidad toma el cuadro, al darle vuelta y mirar el retrato palidece.

Fiorella ensancha la mirada al mirar la enorme sonrisa de felicidad de aquel hombre que acababa de conocer y luego estaba una mujer a su lado. Era una chica muy hermosa, a ambos se les notaba bastante felices.

Se abrazaban con mucho cariño, y en sus ojos se reflejaba mucha felicidad.

La castaña desliza sus dedos por el cristal de aquella fotografía y traga saliva, ahora comprendía porque todos la miraron extrañados, incluyendo al moreno que entro en esa oficina. Al ver su vientre era posible que todos pensaran que ese tal Aurelio tenía una amante embarazada cuando era un hombre casado.

—Por todos los cielos, ¿Qué es lo que estoy haciendo aquí? —dice dejando el retrato sobre el escritorio.

Se da la vuelta sintiendo que los latidos de su corazón eran fieros, busca con la mirada su abrigo y camina hacia él determinada a irse. Luego de ponérselo suspira y piensa que debe volver sobre sus pasos siendo objeto de la mirada de todos.

Cierra los ojos tomando el pomo de la puerta, no tenia de otra, no podía quedarse en la oficina de un hombre casado. Todos iban a pensar que su bebé era de ese hombre, ella niega y sale de la oficina.

Para su suerte la secretaria no estaba afuera y eso le dio la ventaja para escabullirse sin tener que dar explicaciones.

[…]

Aurelio escucha la reunión, pero realmente no estaba prestando la más mínima atención a lo que decían. En su mente únicamente rondaba aquella chica que se encontraba en su oficina esperándolo.

Era increíble que estuviera embarazada, ¿Cómo es que no lo había notado? Bueno, a juzgar por esa ropa que llevaba puesta le hubiera sido imposible darse cuenta. El CEO se reclina en su sillón pensando en ella y en ese vientre abultado.

Amusga un poco la mirada al darse cuenta de que no se le salía de la cabeza, y el saber que esperaba un bebé lo inquietaba. Pero, ¿Por qué? En esos momentos solo quería que aquella junta terminara para ir a verla y conversar un poco más con ella.

—Buenas tardes, lamento mucho llegar tarde —pero aquella voz lo saco de su estupefacción, Aurelio endereza su cuerpo y levanta la mirada para ver a Mattias sentarse en la mesa—. Mi secretaria me informo tarde esta junta.

El hombre añade mirando exclusivamente a Aurelio a modo de reto, y aquello cabreaba al CEO puesto que sabía que Mattias era un dolor de cabeza, no era como tratar con su padre.

—Continúen… —demanda Aurelio tomando unos documentos de la mesa.

En lo que la reunión termina, el CEO se da cuenta de que se llevó más tiempo de lo prometido a Fiorella y se impaciento puesto que ella estaba sola en su oficina. Mientras despedía a sus invitados rogaba porque todos salieran rápido.

—Buena junta, Aurelio.

—Mattias, si vas a tomar en serio el porcentaje de tu padre será mejor que tengas interés en llegar a tiempo a cada reunión que se realice.

—Por tu tono de voz noto que estas muy ansioso porque te venda ese porcentaje.

—No te lo voy a negar.

—Puedo vendérselo a cualquiera que también esté interesado.

Aquella amenaza sí que lo cabreo, Mattias no tomaba en serio el trabajo y por esa razón que cuando supo que tomaría las riendas de los negocios de su padre no le agrado. Siempre creyó que tomaría parte él mismo de ese porcentaje, pero ese rubio era muy astuto.

Cuando fundo su compañía, se vio obligado tener socios minoritarios. Poco a poco fue comprando los porcentajes de cada uno y tan solo con dos socios se había quedado, pero ninguno de los dos quería vender y hasta el sol de hoy seguía manteniendo socios.

Sin embargo, estaba por obtener el porcentaje de uno de ellos después de tantas conversaciones y una ostentosa oferta, pero con Mattias sabía que eso le iba a costar mucho más.

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