Capítulo 83 Callum

Callum

En cuanto la subo al auto, cierro con seguro las puertas.

Mia se sienta en el asiento del copiloto con el oso apretado contra el pecho, una mano rodeándole el cuello y la otra apoyada, plana, sobre el muslo. Sus dedos no dejan de encogerse y estirarse sobre la mezclilla de su falda.

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