12. Nuestra cena

Es adorable cómo sus mejillas permanecen rosadas después del acto travieso que hizo antes de la cena. Durante toda la comida, me mantuve en silencio, obligándola a pensar en lo que había hecho. Estuve duro como una roca viendo cómo intentaba tragarse el pan y se babeaba en el proceso. Aparentemente,...

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