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Sale corriendo de la habitación como si tuviera el trasero en llamas. Ash se acerca a mí como si fuera un animal herido que podría morderla. Suavemente, pasa sus palmas por las solapas de mi traje y entrelaza sus dedos detrás de mi cuello.

—¿Ya terminaste de ser un cavernícola? —pregunta, inclinand...

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