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El conductor sale al verme y me sostiene la puerta abierta. Me dispongo a sentarme dentro de la limusina, pero mi bolso se me resbala de las manos y cae al pavimento. Él se agacha para recogerlo. Sin pensarlo dos veces, separo mis muslos dándole al hombre una vista completa.

Su sonido ahogado y la f...

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