38

Ash Elliott va a matarme.

No hay duda de eso. Verla destrozada y desordenada antes en la oficina, de rodillas obedeciéndome fielmente, será la forma definitiva de morir. Un día caeré muerto de un ataque al corazón porque la vista es tan jodidamente perfecta que no puedo manejarlo.

Lo cual, naturalme...

Inicia sesión y continúa leyendo