48

Leo Morelli.

—Tenía que verte de nuevo —dice Leo, pasando su pulgar por mi labio inferior entumecido—. ¿Qué haría que Winston Constantine vendiera un edificio de treinta y ocho punto cinco millones de dólares que ama tanto, tanto, a mí? ¿A un Morelli? —Se ríe—. Ni siquiera sabía lo que tenía en mis ...

Inicia sesión y continúa leyendo