Capítulo 5 4° ¿Champán?
Akem
Me quedo parado incrédulo de lo que acaba de pasar.
¿En serio se atrevió a hablarme así?
Esa mujer del demonio me está llevando al límite, ella cree que ¿Con ese carácter altanero va hacer que me lance a sus pies? Pues está muy equivocada. No hay mujer que se me resista y ella sólo quiere llamar mi atención con su actitud prepotente.
Luego de lo ocurrido, decido seguir con mi camino, llego al pasillo donde se encuentra la habitación N° 166, la puerta de ella está escoltada por unos de sus matones "Idiotas". Me acerco a él y me queda viendo con temor, inmediatamente abre la puerta para que yo pueda pasar.
Ahí me lo encuentro acostado con varios aparatos conectados a su cuerpo, tiene un tubo incrustado en su garganta.
Él no estuviese así, pero yo les advertí.
A su lado está su hermano Santiago Medina durmiendo en el pequeño sofá. Cierro la puerta con fuerza haciendo que el se levante sobresaltado.
— Joder tío ¿Qué mierda te pasa?—me mira con enojo.
— ¿A mí?— digo divertido — A mí no me pasa absolutamente nada querido amigo — suelto irónico —. Yo te advertí que el que me traiciona no vive para contarlo y las consecuencias se las ha llevado tú brat.
«Brat: Hermano»
— No sé de qué diablos me estás hablando. — dice el muy cínico.
Es que lo mato
— ¿Ah no?— pregunto y veo como pasa saliva — Los únicos que sabían que iba a transportar mercancía de Rusia hasta aquí eran ustedes dos hijos de la gran puta — le grito — Y ahora resulta que esa mercancía nunca llegó porque hicieron una emboscada.
— Joder tío yo te lo puedo explicar — me mira nervioso.
— No necesito ninguna explicación imbécil, atente a las consecuencias porque esta vez tú hermano no murió— Miro a Sebastián — bueno aún no ha muerto — digo con una sonrisa burlona — pero la próxima no fallo.
Le doy una última mirada y salgo de ahí. Apenas voy por la mitad del pasillo y me encuentro a la chica que iba conmigo en el ascensor.
¿Cómo era qué se llamaba? ¿Valeria? qué más da la quiero sólo para follar.
— Hola otra vez — me dice picarona — ¿Ya te vas?
—Tenía eso pensado pero ahora que te veo lo dudo — le digo con una sonrisa de medio lado — ¿Tienes planes para esta noche preciosa?
Me mira por un momento incrédula pero luego me sonríe.
— Pues ahora si lindo.
— Perfecto, pásame tú número móvil.
Después de que intercambiamos números salí de ese hospital del cual soy socio mayoritario.
Me espera una larga tarde.
[...]
Estoy esperando la pelirroja afuera del hospital, tiene un cuerpo de infarto y me la follaré hasta que ya no pueda más.
La veo salir con una sonrisa de oreja a oreja, tangoneando sus caderas de un lado a otro. Salgo del auto para encontrarme con ella.
— Hola guapo — sonríe la muy perra
— Espero que estés muy activa porque te espera una noche larga y placentera.
— ¿Y qué estamos esperando? — dice entusiasmada.
Es muy atrevida y eso me gusta, dice mi subconsciente.
— Después de ti — Le abro la puerta del auto.
— Pero que caballeroso — me dice, soy de todo menos cabellero.
Voy conduciendo tranquilo por las calles de Barcelona, la voy a llevar a unos de mis hoteles, jamás llevaría a alguien de una noche a mi ático. A la media hora estamos en el hotel "Ivanov Sensation" unos de los mejores de la ciudad. Le doy las llaves al valet parking y la agarro por la cintura.
No es necesario pedir una habitación ya que tengo una exclusiva para cuando quiero venir a follar con alguien, nos subimos al elevador y marco el piso 20.
Pasados unos minutos las puertas se abren en el piso, que solamente cuenta con una sola habitación, lo quise así para que cuando yo viniera no tuviera que encontrarme con otras personas en el pasillo y así poder jugar un rato.
— Este hotel es impresionante, muy lujoso — Dice viendo a los lados.
Yo se que es impresionante, todo lo que yo hago, lo hago excelente.
— Lo sé belleza — Respondo sin importancia.
Paso la tarjeta por la cerradura y entramos. Es una habitación de dar y recibir placer. Aquí tengo todo tipo de juguetes para divertirme y pasar el rato.
— ¿Champán? — le pregunto.
— Si por favor — dice inmediatamente
Sirvo dos copas de champán y le entrego una.
— Por una noche llena de placer — brinda ella.
— Salud — choco su copa con la mía.
Luego de beberla de un sólo trago dejo el formalismo y la agarro por la nuca para besarla. Un beso lleno de lujuria, adentro mi lengua a su boca y la cargo, gesto que hace que enreda sus piernas a mi cadera.
La llevo a la cama sin dejar de besarla, tengo la polla golpeándome en el pantalón, le quito el vestido que lleva puesto, la dejo en brasier y en bragas color rojo. Ella quita los botones de mi camisa con desesperación por los que me la quito de golpe haciendo que los botones caigan al suelo.
Ella admira mi cuerpo con ojos oscuros por el deseo, la cual se quita el brasier y lo lanza al lado de la cama. La muy descarada abre las piernas y con una mano hace un lado la tela de la braga adentrando dos dedos a su coño rosado, el pasa sin ningún impedimento por lo mojada que está. Su mano entra una y otra vez con rapidez, gime como una perra en celos. Veo como le tiemblan las piernas anunciando un orgasmo, por lo que me meto entre sus piernas para beber sus fluidos.
Paso la lengua y muerdo sus labios vaginales con devoción. Ella se retuerce de placer y con un sonoro grito me doy cuenta que llegó al clímax, sus fluidos salen sin control y me los bebo con deleite.
Al cabo de unos minutos su respiración ha normalizado, salgo de sus piernas y veo cómo me sonríe complacida.
— Esta noche será muy entretenida — le digo sacandome el pantalón y la ropa interior.
Ella se arrodilla y con una mano masajea mi dura polla.
— Voy a devolverte el favor — Y sin esperar ninguna respuesta se la mete en la boca con desespero.
Suelto un gruñido por la sensación tan placentera, la agarro por el pelo para controlar los movimientos. De repente se me viene a la mente esa pelinegra de ojos azules y sonrisa radiante. Me imagino que es ella quien está chupándome la verga y suelto un gemido.
Es ella quien se mete la polla hasta la garganta, quien con la otra mano agarra mis bolas y las aprieta levemente. Sin esperarmelo suelto toda mi esencia en su boca, la dejo ahí hasta que se traga hasta la última gota.
Tarde o temprano estarás en mi cama señorita Duarte, como que me dejo llamar Akem Ivanov.
