Capítulo 592

Las mañanas en Marigoldia siempre comenzaban en silencio.

Zoey abrió los ojos con pesadez; la luz del día ya se colaba por las cortinas translúcidas de los ventanales de piso a techo, llenando la habitación de un resplandor suave.

Inclinó un poco la cabeza y su mirada se posó en el rostro de Henry...

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