Capítulo 32 Predecible.

La comida llegó y mientras revolvía la ensalada, miró por el rabillo del ojo al hombre. Impasible como de costumbre, con ese rostro de facciones toscas, pero tan apuesto e imponente. Si tan solo no fuera tan guapo, las cosas serían más fáciles y su corazón no latiría con frenesí dentro de su pecho… ...

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