17

Luego de lo de la ventana, él le dijo que tenía hambre y que prepararía algo de de comer y para ser honestos, su estómago gruñía.

— ¿Vas a cocinar para mí ? — preguntó ella con una sonrisa sardónica luego de acomodarse la ropa. Aún estaban en la habitación.

Él estaba despeinado, tenía la camisa abie...

Inicia sesión y continúa leyendo