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—¿Dónde quieres que te deje, la 5ta avenida está bien?— supuso que ella compraría por esa zona.

Se habían subido al vehículo y estaban volviendo.

Otra vez su voz la había sacado de sus pensamientos.

— Sisi perfecto...

Entonces él hizo algo inesperado. Se tiró sobre ella y empezó a besarla y tocar su cuerpo.

Esa vez, para su horror, ella le correspondió. Y la situación se tornó por demás apasionada, al punto de que creyó que Matt la tomaría ahí mismo.

Metió una mano bajo su falda, ella no tenía medias. Comenzó a mover sus bragas y jugó con sus dedos. Cuando tocó su clítoris ella no pudo evitar soltar un gemido. Con la misma mano se aseguró de meterle un dedo y frotarla hasta que ella alcanzó un explosivo clímax que la dejó temblando en sus brazos.

Él se alejó un momento y el vehículo se detuvo.

Ella se incorporó acomodando su ropa, habían llegado a destino por eso el frenó. 

Trató de recuperar el aliento...y la cordura, cuando él se llevó los dedos a las manos y los lamió haciendo que sus bragas se mojaran nuevamente.

— Deliciosa como tú — murmuró él y ella se sonrojó.

— Yo...estem...llegamos...mejor me voy — dijo y tomó la manija de la puerta pero él la detuvo.

— Espera, cenemos hoy...

— No puedo tengo un compromiso... — mintió descaradamente.

— ¿Y el fin de semana? — él alzó la ceja interrogante.

— También — ella quería tirarse del coche y huir de ahí todo lo rápido que pudiera. Lejos de ese playboy tentador que prometía tanto alegrías como tristezas. Ella en el fondo era una romántica, no saltaba de cama en cama y un encuentro con él sería significativo para ella mientras que para él sería una más.

— Gracias por...todo señor Jones — dijo ella atropelladamente, abrió la puerta y se alejó de la tentación corriendo.

Él sin más, no tuvo más remedio que regresar al despacho del padre de la muchacha. Cuando llegó, lo primero que hizo fue mirar a Clark que con su mirada le dijo todo lo que necesitaba saber. 

— Su hija y yo hemos tenido un almuerzo muy...agradable, la dejé el la 5ta avenida. Supuse que iría de compras pero la vi tomarse un taxi...

— Jóvenes, cambian de opinión todo el tiempo — dijo nervioso Nelson y sonrió —. Yo le compré un apartamento en el Soho, quizá no quiso hacerlos conducir hasta allí... 

"Con mí dinero", pensó nuevamente Matt encolerizandose con el hombre una vez más...

¿Acaso la hija sería igual de taimada que el padre?

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