Capítulo 109 Curva de aprendizaje

La primera semana en casa con Rose fue un infierno disfrazado de bendición.

Nadie me advirtió lo poco que duermen los recién nacidos. O cuánto lloran. O lo completamente absorbente que se vuelve cada momento.

Rose comía cada dos horas. Lo que significaba que la alimentaba, le sacaba los gases, la ...

Inicia sesión y continúa leyendo