Capítulo 251 UNIENDO TU ALMA

ALISTAIR

Rugí, ronco y desesperado, al borde de perder el control, pero aun así conteniéndome con todo lo que tenía.

Una sonrisa torcida rozó esos labios deliciosos mientras apoyaba las manos en mis pectorales.

—¿No eras tú el que decía que yo era una farsante? —preguntó, y maldita sea, incluso s...

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