Capítulo 5 Nunca te tocaré
Galina escuchó sus palabras con atención.
Había mencionado a Ashia a propósito, solo para saber qué tanta información tenía Aslin acerca de lo que había ocurrido en esos últimos años con el Clan Aureal y el Rey Lobo.
Así fue como confirmó sus sospechas: Aslin no tenía idea de lo que había ocurrido con su hermana, no sabía el destino al que había sido forzada después de su huida.
Fue imposible contener su sonrisa.
—¿De verdad te casarías con él? ¿Después de haber huido hace tantos años? Siempre dejaste claro que no querías ser su esposa.
Aslin no permitió que la viera dudar. Su hermana parecía rebosar alegría por sus palabras y tenía que aprovechar ese momento.
—Es el único lycan que conoce mi valor. Ningún otro lobo querrá desposarme cuando se enteren que le pertenecí a Soren. Es lógico que quiera rehacer mi vida a su lado, en lugar de vivir el resto de mis días cargando con la humillación de haber sido desplazada por el mismo hombre por el que renuncié a todo.
«Todo cuanto tuve, lo abandoné por Soren. Si le hubiera dicho la verdad, ¿me habría abandonado de esta forma?»
Aslin se negó a seguirle dando vueltas a eso. No tenía caso pensar en lo que ya había sucedido. Ahora, tenía que planear su nuevo futuro.
—El Rey Lobo estaba furioso cuando se enteró de tu desaparición —comentó Galina —. Pero también contribuyó en tu búsqueda. Hasta el día de hoy, él sigue esperando tu regreso. No ha querido casarse con otra loba.
Algo en el pecho de Aslin se apretó. Incluso ese macho era más leal que su mate.
—¿De verdad?
Galina asintió, luego hizo una mueca.
—Solo tú, Aslin, te atreverías a rechazar al Rey Lobo para convertirte en una don nadie. Mira dónde terminaste por orgullo —chasqueó la lengua con desaprobación —. En casa, eras la heredera de nuestro Clan, te ibas a casar con un macho con el que cualquier loba soñaría. ¿Solo para llegar aquí y ser despreciada por un Clan extranjero?
—Todos hacemos cosas estúpidas alguna vez.
—Sí, pero lo tuyo sobrepasó la estupidez aceptable. Realmente espero que encuentres felicidad al lado del Rey Lobo para borrar la mancha que adquiriste aquí.
Aslin sintió una pequeña punzada de dolor en su pecho al escuchar a su hermana menor expresarse así de ella. ¿Era su reciente rabia por descubrir que Soren y ella eran mates? ¿O es que siempre la había despreciado en secreto?
Ya no tenía caso pensar en eso.
Se acercó a Galina con pasos firmes y la tomó por las manos. Su hermana apenas contuvo su sorpresa.
—¿Q-Qué haces, Aslin?
—Hazme un solo favor, hermana —solicitó Aslin, apretando sus dedos gentilmente —. Un solo favor para desaparecer de tu vida para siempre. Sabes bien que ahora que te casaste con Soren, yo no ocupo ningún lugar en esta manada. Tú eres la Luna del Clan.
—Así es, pero no entiendo por qué me dices esto.
—Poraue no puedo abandonar el clan por mi cuenta. Necesito que me ayudes a salir del castillo sin que nadie note mi ausencia, solo hasta que consiga llegar al bosque. Tomaré un barco, me alejaré de aquí. Nadie sabrá que me ayudaste a escapar.
La vacilación estaba escrita en el rostro de Galina. Ella quería deshacerse de su hermana, pero una cosa era apoyar la idea y otra muy distinta colaborar con su huida.
—Si Soren llega a sospechar que estuve involucrada, nunca me lo perdonará. Me destituirá del puesto de Luna.
—Te prometo que no lo sabrá. Solo tienes que conseguir la forma de que los guardias no me descubran, ni siquiera te pediré que me ayudes a evadir la seguridad de la frontera. No tendrás que mover un dedo una vez que cruce las puertas del castillo.
Galina se lo pensó durante unos minutos.
«Aslin quiere irse. ¿Por qué no debería ayudarla? Me conviene que se aleje lo más pronto posible de Soren y de mí...»
—Está bien, Aslin. Te ayudaré. Pero quiero que me prometas que si te atrapan, les dirás que actuaste sola. No me involucres a mí.
La esperanza comenzó a florecer dentro de Aslin. Su hermana la quería tan lejos como ella deseaba alejarse de ese Clan y su Alfa traidor.
—Te lo prometo. No van a atraparme. Me aseguraré de regresar a casa y no diré una palabra de lo ocurrido aquí.
La duda seguía persistiendo en la mente de Galina, pero no tenía muchas opciones. Si Aslin intentaba huir por su cuenta, podría ser atrapada antes de llegar al bosque y entonces reforzarían la seguridad a su alrededor para evitar que se diera a la fuga otra vez.
Galina regresó a su habitación, repasando las palabras de su hermana, al mismo tiempo que pensaba en un plan para su huida.
En ese momento, se dio con la sorpresa de que Soren la estaba esperando.
—Alfa... ¿Qué lo trae por aquí? —preguntó, luego, una idea pasó por su cabeza —. ¿Acaso ha venido a cumplir con nuestro deber?
El pensamiento hizo que su aroma cambiara, liberando las feromonas propias de una loba dispuesta para aparearse. Soren frunció el ceño, rechazando su invitación.
—Fui bastante claro contigo, Galina, cuando te dije que no pasaríamos la noche juntos. No te hagas ideas equivocadas acerca de nosotros. Sabes bien que no me casé contigo por amor o porque fueses una loba hermosa. Esto no es más que un matrimonio político, y te advertí que no esperases ningún afecto de mi parte. La única loba que ocupa un lugar especial en mi vida, es Aslin, mi mate. Nunca te tocaré a ti.
El corazón de Galina se hundió por segunda vez en el que debería haber sido el día más feliz de su vida. Agachó la cabeza, avergonzada.
—¿Entonces qué lo trae por aquí, Alfa?
—He venido para hablar sobre cómo van a ser las cosas a partir de ahora. Sabes que no busco despreciarte, Galina. Eres una loba excepcional con una sangre especial, la única heredera con el don del linaje Zafir. Es por eso que me casé contigo. Era la voluntad de mi padre que me casara con una loba con el don y estás aquí únicamente para cumplir esa promesa.
