Capítulo 52 Cuarenta y cinco

Aun hay tiempo para entrar a Cálculo, por suerte, el profesor no ha llegado. Siento las miradas clavarse en mi persona en cuanto piso el aula, ignoro cada cuchicheo, cada susurro y cada risita. Tomo asiento en la parte de atrás, hay dos bancas desocupadas, me decido por la más cercana a la ventana.

...

Inicia sesión y continúa leyendo