Capítulo 85 Setenta y dos

No pienso ir sola, me lo dejé en claro, así que vuelvo a casa y preparo la comida. Entre el humo y el calor de la cocina, comienzo a sentirme mareada, mi visión se torna borrosa y un dolor punzante nace en mi cabeza. Alcanzo a sostenerme de la barra para evitar caer, respiro profundamente una y otra...

Inicia sesión y continúa leyendo