Capítulo 12 El chico rubio

Me volteo dándole la espalda y el pasa sus largos dedos por mi espalda, luego siento su gran miembro acariciando mis nalgas, y eso hace que mi clítoris vibre de pasión.

–Hazlo de una buena vez–le pido que me penetre y el se echa a reír con esa sonrisa malévola que siempre lo acompaña.

–Como tu dig...

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