Capítulo 28 28- Nunca admitas lo mucho que te gusta

LEXI

Las palabras caen en el silencio repentino. Mi brazo sigue colgando inútil a mi lado, entumecido y goteando, pero al menos lo he dicho. Al menos ya está afuera. El profesor Matthews nos mira a los tres, la mirada aguda y evaluadora.

—¿Por qué habría ella…? —empieza, pero se detiene a m...

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