Beg, Bárbara II

—Quiero... Tu lengua... Tu pene, tu mano, tu boca... Te quiero todo, Heitor... Mío, solo mío.

Él estaba cuidadosamente subiendo las bragas hasta mis tobillos. Las sacó y las volteó, doblándolas con cuidado y poniéndolas en el bolsillo de sus pantalones.

—¿Las vas a guardar? No pude evitar pregunta...

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